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SUMMARY: La Última Proclama del Libertador (1830)
DESCRIPTION: \nTal día como hoy, hace 184 años, desde su lecho de enfermo y previendo s
 u inminente muerte, el Libertador, Simón Bolívar, dictó su última proclama 
 a favor de la unión de la Gran Colombia.\nBolívar, -quien se encontraba alo
 jado en Santa Marta, vía Cartagena para intentar trasladarse a Europa-, fue
  expulsado de la Nueva Granada por el presidente de ese país, Francisco Pau
 la de Santander, por motivaciones políticas, al agravarse las pugnas políti
 cas internas que motivaron su renuncia a la primera magistratura de la Gran
  Colombia.\nEl patriota suramericano, al llegar a las costas colombianas, s
 e aloja en la Quinta de San Pedro, acompañado de sus fieles seguidores. All
 í dicta al notario Catalino Noguera sus últimas palabras, en las cuales hac
 e referencia a los grandes riesgos y los constantes ataques difamatorios, e
 n su contra. Recuerda además, los actos y planes de magnicidio dirigidos ha
 cia él, por los grupos separatistas, impulsados por Santander y su entorno 
 del Partido Liberal.\nEn el texto, Simón Bolívar destaca su humildad perdon
 ando no sólo el desconocimiento de su autoridad como presidente, sino tambi
 én los intentos de asesinatos. Hace un llamado a la unión de las facciones 
 políticas, y exhorta a dejar de lado las ambiciones personales en bien de l
 os pueblos latinoamericanos.\nFirmó su testamento y recibió los Santos Sacr
 amentos de manos del humilde cura de la aldea de Mamatoco, quien llegó en l
 a noche con sus acólitos y varios indígenas. Luego, rodeado de sus más ínti
 mos amigos, como José Laurencio Silva, Mariano Montilla, Joaquín de Mier y 
 Fernando Bolívar, el notario Catalino Noguera empezó a leer el histórico do
 cumento, pero apenas llegó a la mitad, porque la emoción y el dolor le ahog
 aron la voz. Continuó la lectura Manuel Recuero. La última Proclama dice as
 í:\n \nSimón Bolívar,\nLibertador de Colombia, etc.\nA los pueblos de Colom
 bia\nColombianos:\nHabéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libert
 ad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando
  mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí q
 ue desconfiábais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra cr
 edulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la 
 libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las 
 puertas del sepulcro. Yo los perdono.\nAl desaparecer de en medio de vosotr
 os, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos
 . No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis 
 trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al ac
 tual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario d
 irigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en de
 fender las garantías sociales.\n¡Colombianos! Mis últimos votos son por la 
 felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos
  y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.\nHacienda de San
  Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830.\nFuente: YVKE MundialFot
 o: UBV
X-ALT-DESC;FMTTYPE=text/html:<p>&nbsp;</p><p>Tal día como hoy, hace 184<img style="border: 2px solid #ff
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 var" width="600" height="199" /> años, desde su lecho de enfermo y previend
 o su inminente muerte, el Libertador, Simón Bolívar, dictó su última procla
 ma a favor de la unión de la Gran Colombia.</p><p>Bolívar, -quien se encont
 raba alojado en Santa Marta, vía Cartagena para intentar trasladarse a Euro
 pa-, fue expulsado de la Nueva Granada por el presidente de ese país, Franc
 isco Paula de Santander, por motivaciones políticas, al agravarse las pugna
 s políticas internas que motivaron su renuncia a la primera magistratura de
  la Gran Colombia.</p><p>El patriota suramericano, al llegar a las costas c
 olombianas, se aloja en la Quinta de San Pedro, acompañado de sus fieles se
 guidores. Allí dicta al notario Catalino Noguera sus últimas palabras, en l
 as cuales hace referencia a los grandes riesgos y los constantes ataques di
 famatorios, en su contra. Recuerda además, los actos y planes de magnicidio
  dirigidos hacia él, por los grupos separatistas, impulsados por Santander 
 y su entorno del Partido Liberal.</p><p>En el texto, Simón Bolívar destaca 
 su humildad perdonando no sólo el desconocimiento de su autoridad como pres
 idente, sino también los intentos de asesinatos. Hace un llamado a la unión
  de las facciones políticas, y exhorta a dejar de lado las ambiciones perso
 nales en bien de los pueblos latinoamericanos.</p><p>Firmó su testamento y 
 recibió los Santos Sacramentos de manos del humilde cura de la aldea de Mam
 atoco, quien llegó en la noche con sus acólitos y varios indígenas. Luego, 
 rodeado de sus más íntimos amigos, como José Laurencio Silva, Mariano Monti
 lla, Joaquín de Mier y Fernando Bolívar, el notario Catalino Noguera empezó
  a leer el histórico documento, pero apenas llegó a la mitad, porque la emo
 ción y el dolor le ahogaron la voz. Continuó la lectura Manuel Recuero. La 
 última Proclama dice así:</p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: center;">Si
 món Bolívar,</p><p style="text-align: center;">Libertador de Colombia, etc.
 </p><p style="text-align: center;">A los pueblos de Colombia</p><p style="t
 ext-align: center;">Colombianos:</p><p>Habéis presenciado mis esfuerzos par
 a plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con des
 interés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando 
 cuando me persuadí que desconfiábais de mi desprendimiento. Mis enemigos ab
 usaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputa
 ción y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me 
 han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.</p><p>Al desapare
 cer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestac
 ión de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación d
 e Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los 
 pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los 
 ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares 
 empleando su espada en defender las garantías sociales.</p><p>¡Colombianos!
  Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribu
 ye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo
  al sepulcro.</p><p>Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembr
 e de 1830.</p><hr /><h6>Fuente: YVKE Mundial</h6><h6>Foto: UBV</h6>
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