Un pueblo admirable: Los Garífunas

Los garífunasLos garífunasLos garífunas aprendieron a vencer la tragedia y la tristeza que vivieron hace siglos. Ahora, este admirable pueblo puede vivir en alegría. Desde hace mucho tiempo, ellos habitan en la costa del Caribe de Centroamérica. Sobre todo, a lo largo de Honduras, llegando por el sur hasta Nicaragua y por el norte hasta Guatemala y Belice. Han mantenido su modo de vida, con muy pocos cambios, al pasar de los años. Tienen su propia lengua y conservan sus costumbres, comidas, danzas y música festiva.

Muchos cuentan la historia garífuna con algunas diferencias. Nosotros queremos contarles la que más hemos leído y oído.

Allá por el año de 1635, dos barcos españoles, llenos de esclavos africanos, naufragaron frente a la isla de San Vicente, una isla de las Antillas Menores. En ese tiempo, estaba habitada por los indios caribe que eran grandes aventureros, marinos y pescadores.

Los esclavos que naufragaron en San Vicente, fueron bien recibidos por los indios que les dieron protección. Con el tiempo, las comunidades de indios y de negros se fueron mezclando. De esa mezcla, nació la población garífuna, que desarrolló un nuevo idioma. Este idioma lo hicieron a partir de la lengua indígena llamada “arawak”, mezclada con algunas palabras de los idiomas africanos.

En aquel tiempo, Inglaterra y Francia querían apoderarse de las Antillas Menores. Luego de varios enfrentamientos, los garífunas vivieron ciertos momentos de paz con los franceses. Pero, esto no fue así con los ingleses, que los querían dominar a la fuerza. Hubo una larga lucha contra los ingleses. El pueblo garífuna, dirigido por Joseph Chatoyer, perdió la guerra cuando lo mataron. Para no seguir teniendo problemas con ellos, los ingleses decidieron expulsarlos de San Vicente. Así, en mayo de 1797, los garífunas necesitaron 10 barcos para irse y llegar hasta la isla de Roatán, en la Bahía de Honduras.

Luego, recibieron el permiso para llegar a las tierras de Centroamérica que, en ese entonces, pertenecían a España. Según se cuenta, algunos se fueron para Belice, otros para Guatemala y Nicaragua. Pero, la mayor parte se quedaron en Honduras, siempre a la orilla del mar. Así es como, hace más de 200 años, empieza la historia garífuna en nuestras tierras. Es una historia admirable, porque son casi los únicos descendientes de africanos que nunca fueron esclavos en América.

Un músico y cantante, que representa muy bien el espíritu de los garífunas, dijo: “Los garífunas vemos la tragedia, no para seguir sufriendo, sino para encontrar un camino para superarla. Por eso, los garífunas siempre somos alegres, o tratamos que los momentos tristes puedan encaminarnos a la alegría”.

Su lengua propia les sirve para decir los “úraga”. Son los relatos que cuentan su historia y sus conocimientos. Por ejemplo, explican su salida de San Vicente, el cultivo de la yuca, la fabricación de canoas, la pesca y la construcción de casas de arcilla. En otros tiempos, los “úraga” se narraban durante las veladas o en ocasión de grandes reuniones.

El rito principal de los garífunas es la Fiesta de los Muertos, llamada “Dugü”. Esta fiesta necesita de una semana de preparativos. Se hacen ofrendas al difunto al que dedican la intención de la ceremonia. Durante to da la noche, hacen danzas y canciones al ritmo del tambor y las maracas. Con esto, piensan que los vivos se mantienen en contacto con los muertos para ayudar a sus almas.

Hoy en día, lo más conocido de los garífunas es su música, su danza y sus comidas. Algunas comidas garífunas son: la machuca, el tapado, el cassave y el pan de coco. La machuca es de pescado con una pasta hecha a base de plátano verde cocido y machacado. El tapado se prepara con leche de coco, pescado frito, camarones, jaibas y plátano verde. El cassave es como una tortilla grande hecha de yuca. Hoy en día, este pan tradicional es servido en la ceremonia del “Dugü”.

Su música viene de la africana. Tiene tambores, maracas y caracoles. Se llama “Parranda” a sonidos festivos que tocan de casa en casa, como en serenatas y en fiestas familiares. Contiene canciones que hacen burla de sus angustias, penas y alegrías. La “Punta” es la danza fúnebre del pueblo. Significa la unidad familiar para los vivos y para los que ya viven en el mundo espiritual. Lo bailan en los velorios en parejas. El ritmo es muy pegajoso. El “Yancunú” es una danza de solo hombres que se visten con ropas de colores brillantes. Usan máscaras y se amarran las rodillas con cuentas de caracoles. Los caracoles suenan con el movimiento rápido de las piernas y del cuerpo. La danza está acompañada por el retumbo de tambores y de un canto especial.

Por toda su riqueza cultural, en el 2001 la UNESCO proclamó su lengua, su danza y su música, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Por esto, los garífunas pueden sentirse muy orgullosos de su cultura. Un anciano de esas tierras dice: “Nuestro idioma garífuna es muy rico para hablarlo. Muchos quieren aprenderlo y no pueden. Nosotros, los que sabemos hablarlo, estamos orgullosos de nuestra lengua”.


Fuente: Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2013

Agencia Internacional del Sur (AiSUR)


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