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Poesía negra de Aquiles Nazoa: En la celebración de sus 100 años

Aquiles NazoaAquiles Nazoa

El Centro de Saberes Africanos, Americanos y Carieños, en la celebración del Centenario del "Ruiseñor de Caraca", el célebre poeta, prosista, pensador y docente de las "Cosas más sencillas", ha seleccionado cuatro poesías referidas a la afrovenezolanidad donde la finura y sensibilidad del autor se desbordan magistralmente.

La primera de ellas "Galerón con una negra", composición ampliamente popular en Venezuela, cantada, declamada y versionada miles de veces. Un poema dedicado a la afrollaneridad, pues Aquiles, situa en el paisaje llanero su baile de galerón.
El segundo, un soneto, se trata de la Serenata a Rosalía, también conocido como "Levántate Rosalía". Pieza muy conocida, que sirvió para dar titulo a un  "Disco LP", que contenía una selección musicalizada de los poemas del libro "Humor y Amor"  Los ritmos eran malagueña y galerón margariteños, merengue caraqueño y aires cañoneros, y la intepretaban el Grupo Ahora y La Rondalla Venezolana. Rosalía, es descrita por el poeta como "trigueña", una acepción que se ha usado en Venezuela como sinónimo de "morena" o negra (en el "Galerón con una Negra", lllama "trigueña" a Asunción). Y por último, una poesía muy querida por Aquiles "La Dulcera de la Sociedad",  dedicada a una hacedora y vendedora de dulces procendentes de Trinidad y Tobago.  Un obra que describe detalladamente la dulcería y el colorido de diáspora africana en el Ceribe. El propio Aquiles dijo en una oportunidad que el aprendió inglés, en conversaciones con amistades trinitarias, de seguro, la dulces de la Esquina de Sociedad fue una de sus maestras.

Y la cuarta, a una "Muñeca Criolla", una muñequita negra, con cabellos de mecatillo. Disfruten esta breve selección de la "Poesía Negra" del Ruiseñor de Caracas.

 

Galerón con una negra


Desde Guachara al Cajón,
de Cazorla a Palo Santo,
no hay negra que baile tanto
como mi negra Asunción.

Cuando empieza el galerón
y entra mi negra en pelea,
todo el mundo la rodea
como hormiguero a huesito.
¡Porque hay que ver lo bonito
que esa negra joropea!
Que esa negra joropea
bien lo sabe el que la saca,
que la compara a su hamaca
cuando hay calor y ventea.

 -¡Así es que se escobillea!-
le dice algún mocetón.

 Y en su honor hace Asunción
una figura tan buena,
que como flor de cayena
se le esponja el camisón.

 Se le esponja el camisón,
y el mozo que la ha floreado
salta: -¡Permiso, cuñado, que es conmigo la cuestión!
Luego se ajusta el calzón,
la engarza por la cintura
y con tanta donosura
se le mueve y la maneja
que la negra lo festeja
con una nueva figura.

 Con una nueva figura
en que ella se le encabrita
como gallina chiquita
cuando el gallo la procura.

 -¡Venga a verla, don Ventura!-
grita alguno hacia el corral,
y desde allí el caporal
dice con cara risueña:

 -Baila bien esa trigueña;
yo la he visto en Guayabal.
 Yo la he visto en Guayabal
y también en San Fernando.

Yo vengo el Llano cruzando
de paso para el Yagual,
y aunque decirlo esté mal
por parecer pretensión,
desde Guáchara al Cajón,
de Cazorla a Palo Santo,
¡no hay negra que baile tanto
como mi negra Asunción!

 Serenata a Rosalía

Levántate, Rosalía
a ver la luna de plata
que el arroyuelo retrata
y el lago fotografía.

Levántate, vida mía;
¡anda, pues, no sea ingrata!
Levántate con la bata,
o sin ella Rosalía.

Ay, levántate mi nena:
sé complaciente, se buena
y ¡levántate, por Dios!

Levántate, pues trigueña,
que esta cama es muy pequeña
y no cabemos los dos!

 

 La Dulcera de la Sociedad

 ¿Que se habrá hecho la dulcera
de la esquina de sociedad
Con su gorra de cocinera
Y su esponjado delatar
y su azfate que por fuera
tenia tanto de vitral ,
y que por dentro el gozo era
De nuestra hambrienta capital,
Con sus torta tipo burrera
Y sus tajadas de manjar
Y sus esféricos coquitos
Que parecían de cristal?

 ¿Que se habrá hecho la dulcera
De la esquina de sociedad
Que se paso la vida entera
Junto al lugar donde estuviera
En otro tiempo el City Bank?
Brava ,locuaz,dichasrachera
Rica de pictoricidad,
Fue ,sin que nunca lo supiera ,
Un tipo de esos que le dan
A la ciudad su verdadera
Categoría de ciudad.

Rolliza estampa callejera
De Dulcinea popular,
Como mejor nunca se viera
Ni en la pintura de Lovera
Ni el los sainetes de Guinán!

 ¿Que se habrá hecho la dulcera
De la esquina de sociedad
La que dejo tan hondas huellas
En nuestro criollo paladar,
Con las grandes tortas aquellas
De majestad episcopal,
Tan parecidas a su dueña
Y que de haber podido hablar
Hablando como ella
Un rudo ingles de Trinidad?

 Aunque de más de una manera
Excepción hecha de su hablar
más caraqueña y criolla era
Que las criollísimas chiveras
De la parroquia de San Juan;
De vez en cuando a las seseras
Se le subía trinidad;
Y de sus fibras patrioteras
Daba las muestras más severas
No vendiéndole sino a
Los estirados y corteses
Americanos medio ingleses
Del Royal Banck of Canadá.

 Y una tarde ,tarde cualquiera,
Y procedente de la acera
De la antigua universidad
Se presento una periquera
De San Francisco a Sociedad.
Y amenazada la dulcera,
De ser tumbada en la carrera
Que la arrollaba sin piedad
no se movió de allí siquiera
sino se irguió, grave y severa
Con la más alta dignidad
Y en la británica bandera
Embojotó su humanidad.

 ¿Que se habrá hecho la dulcera
De la esquina de sociedad ?
Yo no lo sé más dondequiera
Que se haya ido a refugiar,
Sepa que aun queda un poeta
Tal vez el ultimo juglar
Que dejaría su actual dieta ,
Que es casi toda de galleta ,
De la más dura de mascar ,
Para que en alguna tarde quieta
Volver sus dulces a probar.

Portada de libro con una muñeca de trapo negra hecha por AquilesPortada de libro con una muñeca de trapo negra hecha por Aquiles

 

Mueñeca Criolla


¡Qué fea la muñeca de mecate!
¡Quién que la ve diría
que tiene adentro una alcancía
llena de moneditas de chocolate!


Aquiles Autobiográfico

Nací en la barriada El Guarataro, de Caracas, el 17 mayo de  1920.

He estudiado muchas cosas, entre ellas un atropellado bachillerato, sin llegar a graduarme en ninguna.

He ejercido diversos oficios, algunos muy desagradables, otros muy pintorescos y curiosos, pero ninguno muy productivo, para ganarme la vida. A los doce años fui aprendiz en una carpintería; a los trece, telefonista y botones del Hotel Majestic; y luego domiciliero en una bodega de la esquina de San Juan, cuando esta esquina, que ya no existe, era el foco de la prostitución más importante de la ciudad.

Más tarde fui mandadero y barrendero del diario El Universal, cicerone de turistas, profesor de inglés, oficial en una pequeña repostería, y director de El Verbo Democrático, diario de Puerto Cabello. Durante los últimos diez años me he compartido entre las redacciones de Ultimas Noticias, El Morrocoy Azul, El Nacional, Elite y Fantoches, del que fui director.

Alguna vez fui encarcelado por escribir cosas inconvenientes, pero esto no tiene ninguna importancia. A cambio de ese pequeño disgusto, el oficio me ha deparado grandes satisfacciones materiales y espirituales.

Mi mujer y yo somos los dueños del único tándem o bicicleta de dos pasajeros que existe en Caracas. Muchos de los comentarios que este extraño vehículo suscita al pasar junto a los grupos de echadores, me sirven a las mil maravillas para sazonar lo que escribo.

 

Comentarios por Reinaldo Bolívar
Publicado por AiSUR

 


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