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La muerte de León Trotski, el gran revolucionario ruso

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Confianza, traición y asesinato: el último día de León Trotski

Por Eliana Gilet *

Era un mediodía tranquilo en la casa de la calle Viena en Coyoacán, en las afueras de Ciudad de México, cuando el asesino del fundador del Ejército Rojo entró en su estudio y lo atacó vilmente por la espalda.

No necesitó artimañas para entrar en la casa porque el atacante se había ganado la confianza de los dueños desde hacía meses.

El nieto de Trotski, Esteban Volkov, de 13 años, vio a su abuelo herido junto a la mesa del comedor desde la puerta que daba al patio central de la casa. Acababa de llegar del colegio.

Trotski fue intervenido de urgencia en la Cruz Verde mexicana, dónde murió al día siguiente, el 21 de agosto de 1940. Sus cenizas reposan en el jardín de su casa en Coyoacán. El revolucionario ruso, dicen sus cercanos, sabía que el peligro acechaba su vida y que su exilio en México lo dejaba en una posición vulnerable.

 Había llegado al país en 1937 por el puerto de Tampico gracias al asilo que le concedió el presidente Lázaro Cárdenas. Su primer refugio fue la Casa Azul, de los artistas Frida Kahlo y Diego Rivera, que le dieron acogida. Sin embargo, la amistad entre Trotski y Rivera terminó bruscamente sin que se supiera por qué, aunque para muchos se debió a la relación clandestina que el líder ruso habría entablado con la propia Kahlo.

No obstante, Gabriela Pérez Noriega, responsable del Instituto del Derecho de Asilo Casa Museo León Trotski, cree más bien que el distanciamiento fue producto de diferencias intelectuales entre el artista y el político ruso. Tras la ruptura entre ambos, los Trotski se trasladaron a la casa de la calle Viena. La mudanza coincidió con la llegada a México de Esteban Volkov, el nieto del padre del Ejército Rojo.

El entorno de Trotski en esta nueva casa estaba formado por voluntarios provenientes de distintas partes del mundo, sobre todo en lo que respecta a su seguridad, de la que se ocupaban unos obreros norteamericanos. Pérez Noriega señaló a Sputnik que este fue uno de los puntos débiles que favoreció que el político ruso sufriera dos atentados en menos de tres meses.

 Primer atentado fallido

En la madrugada del 24 de mayo de 1940, una veintena de personas entre las que se encontraba el pintor y muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, logró que dos mujeres distrajeran a los encargados de proteger la puerta de la vivienda de Trotski y entraron a tiros en la casa.

El primer cuarto con el que se toparon los atacantes fue el de Sieva —apodo del pequeño Esteban—, que resultó herido en el pie y salió corriendo al patio. En la pared del cuarto contiguo, donde dormían Trotski y su esposa, Natalia Sedova, aún pueden verse las marcas dejadas por las balas, una de ellas sobre la cama. Durante el tiroteo, Natalia empujó a su marido al suelo y lo cubrió con su cuerpo. Su rápida acción permitió que ambos salieran ilesos.

 Tras aquel atentado, nada volvió a ser lo mismo en la casa de la calle Viena. Trotski suspendió los paseos que solía dar por los campos que entonces rodeaban aquella zona semipoblada del sur de Ciudad de México, donde el río Churubusco corría por donde ahora pasa la avenida que heredó su nombre. El portón de madera que daba ingreso a la vivienda fue sustituido por uno de acero; las amplias entradas de la casa principal fueron reducidas y blindadas.  La rutina del líder de la Revolución se circunscribió entonces a su jardín, donde se ocupaba de sus gallinas y conejos.

Sobre las causas de su muerte, la hipótesis más aceptada en este lado del mundo donde Trotski vivió sus últimos días es que el encargo realizado por la editorial estadounidense Harper&Brothers para que escribiera una biografía de Iósif Stalin fue deciviso para acelerar su muerte. "Trotski preparaba una biografía de Lenin, pero su situación económica lo llevó a aceptar la oferta de la editorial para hacer la de Stalin", señala Pérez Noriega.

 "Él siempre supo quién estuvo detrás del ataque. Desde este primer atentado lo supo. Era nada más cuestión de saber por dónde vendría el siguiente. Cada día, al despertar, decía: 'Nos han regalado un día más de vida'".

 El atentado fatal

El futuro verdugo de León Trotski, Ramón Mercader, se presentó ante el revolucionario ruso como Jacques Mornard. Llegó a Coyoacán por medio de Sylvia Ageloff, una trotskista que colaboraba con el revolucionario ruso de manera ocasional y que no conocía la verdadera identidad del asesino. La reacción de la mujer cuando supo qué había hecho Mornard fue autolesionarse y rasgarse las vestiduras.

 En la vida real, Mercader era catalán, hijo de Caridad del Río Hernández. Su madre fue decisiva para que militara en el Partido Comunista durante la Guerra Civil española y luego viajó a Moscú, donde recibió una formación especial. Allí cambió su nombre por el de Mornard, de nacionalidad belga.

 "Mercader se ganó la simpatía meses antes, después del primer atentado. La familia Rosmer, amiga de los Trotski, había llegado de visita a México. Para regresar a París, debían viajar al puerto de Veracruz y Mercader se ofreció a llevarlos, Natalia también los acompañó en ese viaje".

Mercader/Mornard afirmaba ser militante trotskista y siguió manteniendo esa versión incluso después de ser detenido.  "Era servicial, amable y trataba de tener un detalle con cada uno de ellos, entonces se ganó la confianza de todos", explica la directora actual del museo

 Con el pretexto de pedirle a Trotski revisar un texto escrito por él, Mercader llegó a la casa de la calle Viena y entró por la cocina al estudio donde Trotski estaba inclinado de espaldas sobre el escritorio. Los que presenciaron el ataque recuerdan especialmente el tremendo alarido que dio uno de los artífices de la Revolución de Octubre.

"El 20 de agosto era un día normal, habían desayunado y Esteban acudía a sus clases. Trotski está en su estudio y Natalia en el jardín. Entre las 12:30 y las 13:30 horas, se escucha un grito impresionante: el de Trotski, cuando por la espalda, de manera traidora y premeditada, Mercader lo golpea con el piolet. Trotski se levanta, alcanza a girarse y se defiende", explicó a Sputnik Pérez Noriega.

A pesar de haber recibido un fuerte golpe en el cráneo con el piolet que Mercader llevaba escondido entre sus ropas y que logró disimular ante la guardia que custodiaba la casa, Trotski forcejeó con su atacante.

 "Llega corriendo su guardia y Natalia, y detienen a Mercader. Ella abraza a Trotski y lo logran llevar al comedor. Trotski da la indicación de que no maten a Mercader, que debe hablar y decir quién lo mandó asesinar", explica. Y pide también que alejen a su nieto del lugar para que no vea en qué estado se encuentra.

 Pérez reveló a Sputnik que, en su lecho de muerte, Trotski escribió unos últimos textos en ruso, que próximamente serán expuestos al público por primera vez en el museo.

 La familia entró en una etapa complicada tras el asesinato, aunque durante un tiempo permanecieron viviendo en la calle Viena. Natalia murió en París en 1962, pero sus cenizas fueron trasladadas al jardín de la vivienda, para descansar al lado de las de su esposo. Esteban también se quedó viviendo en la vivienda que antes ocupaban los guardaespaldas de su abuelo, donde más tarde residió con su propia familia.

 

¿Quién fue Trotsky?

Trotski (Liev Davídovich Bronstein) (1879-1940), teórico del marxismo y uno de los principales dirigentes del gobierno soviético hasta que fue expulsado y forzado al exilio por su rival, Iósiv Stalin.

Trotski nació en Yákovka (Ucrania) el 7 de noviembre de 1879, en el seno de una familia de judíos rusos. Estudió en Odesa y Mykolayiv, en donde destacó por sus aptitudes intelectuales. Es el autor de la Ley de desarrollo desigual y Ley de desarrollo combinado, ampliamente estudiadas en las escuelas de economías de todo el mundo.

La primera etapa de su carrera política

Trotski se inició en la política en 1896, integrándose en los círculos del populismo (movimiento ideológico ruso partidario del socialismo agrario) de Mykolayiv, pero no tardó en adherirse al marxismo. Tras una breve estancia en la Universidad de Odesa, regresó a Mykolayiv en 1897 para fundar la Unión de Obreros del Sur de Rusia. Debido a su pertenencia a esta organización, fue detenido, encarcelado y condenado al exilio.

Consiguió escapar de su destierro en Siberia en 1902, se trasladó a Europa y adoptó el seudónimo de Trotski (nombre de un carcelero que le había custodiado). Durante su estancia en el extranjero, se unió a Lenin, L. Mártov, Gueorgui Plejánov y otros miembros del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) que editaban el periódico Iskra (La Chispa). No tardó en ascender en el seno del partido gracias a sus dotes dialécticas y a su brillante oratoria.

Durante el segundo congreso del POSDR, celebrado en Londres en 1903, Trotski se opuso a las teorías de Lenin y los bolcheviques y se unió a los mencheviques, grupo moderado del POSDR. Sin embargo, no estableció fuertes vínculos con esta facción dado su talante independiente. Apartado de los principales dirigentes del partido, se apresuró a regresar a Rusia para participar en la revolución de 1905, en la que adquirió experiencia política gracias a su actuación como presidente del Soviet de San Petersburgo. Fue encarcelado en diciembre de 1905 y deportado a Siberia posteriormente; durante esta época, reconsideró las paradojas que representaba la revolución en un país tan atrasado como Rusia y manifestó sus reflexiones en dos obras, 1905 y Balance y perspectivas.

Su labor como líder revolucionario

Tras huir de Siberia en 1907, dedicó la siguiente década a defender sus ideas y se vio implicado en frecuentes disputas ideológicas. El inicio de la Revolución Rusa en marzo de 1917 (febrero, según el calendario juliano por el que se rigió Rusia hasta 1918) le sorprendió en Nueva York, donde colaboraba para un periódico ruso. Llegó a Rusia en el mes de mayo; una vez allí, no tardó en asumir la jefatura de la organización socialdemócrata interdistrital y se unió al Soviet de Petrogrado (el nuevo nombre que recibió San Petersburgo). Al cabo de varias semanas había adquirido una enorme popularidad por ser el dirigente más elocuente de la izquierda soviética. Ingresó en el partido bolchevique en el mes de julio y fue elegido miembro de su Comité Central.

Se le nombró presidente del Soviet de Petrogrado en el mes de septiembre. Coincidió con Lenin sobre la necesidad de derrocar al Gobierno Provisional establecido tras la primera fase revolucionaria y luchó por conseguir apoyo para el levantamiento armado de los bolcheviques. Dado que Lenin tuvo que ocultarse, Trotski pasó a presidir el Comité Militar Revolucionario bolchevique, desde el cual guió con éxito la Revolución de noviembre (octubre).

Ocupó el cargo de comisario (ministro) de Relaciones Exteriores en el gobierno soviético que se constituyó a continuación, y negoció la paz por separado con Alemania en Brest-Litovsk, que supuso el abandono ruso de la I Guerra Mundial. Posteriormente, actuó con decisión como comisario de la Guerra y a él se debe la fundación, promoción y dirección del Ejército Rojo, que consiguió una gran victoria durante la Guerra Civil rusa que sucedió a la revolución.


Fuente: Sputnik Mundo . Titulo Original "Confianza, traición y asesinato: el último día de León Trotski".Recuperado de: https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201808201081286400-como-asesinaron-a-leon-trotski-en-mexico/

Fuente: Biografiasvidas.com

Publicado por AiSUR
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