Olga Arelis Fonseca Giménez en el Líbano en el 2012
En el contexto del tercer año de celebración del Día Internacional de las Mujeres en la Diplomacia, decretado por la ONU el 20 de junio de 2022, y de las tantas otras festividades mundiales en defensa de las mujeres que a diario luchan y dejan huellas amorosas, este escrito en tierras africanas hace un desagravio a una gran activista por la vida y la buena diplomacia, a una mujer enamorada del continente africano donde, lamentablemente, perdió la vida en Kenia en el año 2012.
Nació en Acarigua, estado Portuguesa, de la República Bolivariana de Venezuela, el 07 de enero de 1955, en el seno de una familia numerosa, siendo la 7ma de 12 hermanos. Allí mismo cursó estudios de primaria y secundaria.
Se va a la capital Caracas en busca del sueño universitario y se gradúa de Licenciada en Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela en el año 1979. Como Internacionalista, entra a la carrera diplomática, pudiendo realizar cursos de formación en Filipinas y Francia, lo que le permitió dominar tres idiomas extranjeros: francés, inglés y portugués.
Su profesionalismo crecía cada día y Olga, siempre acuciosa del aprendizaje, se fue a profesionalizar el idioma inglés a Dublín, Irlanda, después de salir del Despacho para África de la cancillería venezolana y antes de ir a Kenia.
La Olga familiar
Se caracterizaba por ser buena hija, buena hermana y buena tía, la tía protectora, solidaria, conversadora y amiga; de carácter bien forjado y fiel defensora de la idea de superación, preparación y profesionalismo que todos debemos tener en los distintos ámbitos donde nos toque desenvolvernos. Fanática de los deportes, sobre todo del fútbol donde apoyaba al equipo Brasil y a Romario, cada vez que jugaban; amante además del béisbol y sus eternos Cardenales de Lara.
Siempre atenta para apoyar, incentivar o participar de cualquier actividad que significara mejoras para su familia y los suyos. Organizadora de reuniones familiares, de sorpresas y amante de los regalos, detalles y de la música, donde no faltaban José Luis Rodríguez “El Puma”, Freddy Mercury e Ismael Rivera, entre otros.
La Olga profesional
Su primer empleo fue en el Instituto de Tecnología y Ciencias Marinas (INTERCMAR) en la Universidad Simón Bolívar, como asistente del jefe de la sección de investigaciones internacionales, vinculada a temas con los organismos relacionados con el mar venezolano, donde estuvo tres años investigando y asesorando a los investigadores. Esta experiencia, también le permitió ser coorganizadora y coordinadora de eventos académicos de relevancia.
Posteriormente, ingresa a la Cancillería venezolana, destacando como una gran profesional durante sus treinta años de carrera, desde principio a su fin. Reconocida por ser una de las personas entregada, disciplinada, gerente, obediente y con todas las cualidades que puedan plasmarse en una hoja de trabajo digna e impecable.
Su primera misión diplomática en el extranjero fue en la República Gabonesa (antiguo miembro de la OPEP), pasando luego por Líbano, Paraguay, Nigeria, Cuba y finalmente en Kenia. En esta última misión, concurrente para Uganda, Tanzania y Ruanda, también se desempeñó como la representante de Venezuela ante los Programas de la ONU para el Ambiente, Vivienda y Hábitat.
La ejecución de los planes gubernamentales para el acercamiento de Venezuela y el continente africano, fue una de sus grandes hazañas diplomáticas. De mente maestra, a Olga le correspondió, como directora de cooperación política del Despacho del viceministro para África, el gran honor de poner en marcha la Agenda África de la Diplomacia Bolivariana destacando además como gran africanista.
Su entrega
En su paso por el Instituto de Tecnología y Ciencias Marinas (INTERCMAR) la Universidad Simón BolívarEl compromiso de Olga no solo fue con la defensa de los altos intereses del Estado venezolano, sino también en la formación de nuevas generaciones con el mismo profesionalismo y entrega. Con una mirada que abarcaba lo profesional y lo humano, su gerencia animaba a la disciplina y coraje frente a todas las asignaciones y dificultades para el cumplimiento de las metas asignadas. Después de un gran esfuerzo su equipo de trabajo era merecedor de una recompensa, bien fuera una deliciosa merienda, un almuerzo o una cena, donde la sabiduría y la camaradería siempre estaban presentes.
Desde aquí evidenció no solo su gran capacidad de dirigir un equipo sino de formar a una nueva generación de diplomáticos que la cancillería revolucionaria necesitaba. La Olga profesional aquí demostró en la praxis del hacer, su inusual método de trabajo de eficiencia y calidad, que comienza desde el horario de su llegada a la oficina hasta el método de seguimiento de las tareas diarias a concretar con cada analista, coordinador y el equipo de especialistas africanistas.
De allí que es necesario transmitir a los actuales servidores que debe haber coherencia en el hacer y en las relaciones humanas que tenía en este proceso de forma respetuosa, pero que además nunca perdió el objetivo estratégico de ese espacio laboral: dinamizar la relación con este continente Madre. Olga logró construir un liderazgo institucional genuino, de una mujer de hechos, de mística de trabajo y de valores en favor del proyecto bolivariano adentrándose en la política exterior venezolana de la nueva época.
Autores:
Laura Evangelia Suárez
Yasmín Corrales
Miguel Augusto Obregón Fonseca
Corrección de estilo: Lauribel Rojas
Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020


