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Paz social vs inseguridad ciudadana

Terrorista alias el kokiTerrorista alias el koki

*Autor: Marcel Roo.

 A raíz de los sucesos de esta semana en Caracas por la irrupción violenta de la delincuencia y la respuesta de las fuerzas del orden público, se ha generado una controversia que pone de relieve la sensación de inseguridad ciudadana y el pedimento urgente de impulsar un estado de paz social.

Sin embargo, no hay que conformarse con la visión simple de estas dos posiciones, las cuales  se inscriben dentro de un conflicto de profundas características psicológicas y políticas.

Una primera lectura puede explicarse en el sentido de que se trata de una guerra no convencional entre el lumpen que prolifera en las populosas zonas de Caracas y el Gobierno bolivariano.

Aun cuando esa categoría de lumpen se ha utilizado para identificar a las personas más desasistidas de la sociedad: pobres extremos, mendigos, aquellos desocupados señalados como vagos y maleantes, etcétera. Hoy con el capitalismo neoliberal dicha calificación ha cambiado en contenido y conducta.

Ahora el lumpen está asociado al desarrollo político y económico, lo cual por cierto Engels avizoró hace más de un siglo en su folleto La guerra campesina en Alemania cuando afirmó que el lumpen proletariado es una “escoria integrada por elementos desclasados de todas las capas sociales y concentrada principalmente en las grandes ciudades”.

La delincuencia actual está armada y desafía abiertamente a la sociedad civil e   irrumpe con fuego mortal indiscriminado a instituciones y vías de comunicación, causando la muerte de ciudadanos indefensos.

¿Cuál es la finalidad de estas acciones?La explicación hay que buscarla en el ángulo político. Se trata, siguiendo a Engels, de una escoria vinculada a partidos que lograron penetrar el estamento social más depauperado y, “a punta de billete”, como decimos coloquialmente, crearon esas pandillas mercenarias que matan por dinero para cumplir con los objetivos planteados por sus financiadores.

Además, todo encuadra con la Doctrina Militar estadounidense, sobre todo en las llamadas PSYOP –Operaciones Psicológicas Militares-  definidas por el Departamento de Defensa yanqui como: “Operaciones planeadas que proporcionan información e indicadores seleccionados a audiencias ajenas para influir sus emociones, motivaciones, razonamiento objetivo, y en última instancia, influir también en la conducta de un gobierno extranjero, organizaciones, grupos e individuos. El propósito de las PSYOP es inducir o reforzar actitudes y conductas ajenas favorables a los objetivos de quienes las originan”.(Ver: Guerra, Psicología Social y Derechos Humanos. Rubén A. Benedicto Salmerón. Tesis doctoral en https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/310407/rabs1de1.pdf?sequence=1)

Esta definición se complementa con la precisión que hace la OTAN al decir que se trata de “actividades psicológicas planeadas en tiempos de paz y en guerra, y dirigidas a audiencias enemigas, amigas y neutrales para influir en actitudes y conductas concernientes a la consecución de objetivos políticos y militares. Incluyen actividades psicológicas estratégicas, de consolidación y en el campo de batalla”. (Ibid)

A buen entendedor pocas palabras. Las bandas delincuenciales venezolanas forman parte de esa oposición terrorista que comandan Leopoldo López, Julio Borges y compañía con sus micro partidos Voluntad Popular y Primero Justicia, del cual “El Koki”es un militante confeso..

Dichas bandas cumplen ese propósito distractor a planes subversivos mayores como quedó demostrado con la aventura de mayo de 2020, cuando generaron un estado de zozobra previo a la entrada de grupos mercenarios por el litoral venezolano. 

No puede obviarse el cariz político de un clima de violencia que lleva consigo el propósito de  crear una imagen de inseguridad general y de incapacidad gubernamental en el país.

Es la aplicación de la PSYOP en la búsqueda del plan fundamental de acabar con el gobierno bolivariano e instaurar una administración sumisa a sus intereses del imperialismo.

Para la gran mayoría del país la respuesta dada por la autoridad ha sido positiva, aunque algunos estiman que ha debido implementarse mucho antes. Hoy la población clama por la consolidación del estado de paz social, con plena conciencia que para lograrlo,el estamento del poder legal debe erradicar con firmeza los focos generadores de la inseguridad ciudadana y los planes injerencistas del enemigo imperialista.


*Periodista y Profesor del módulo I del Diplomado de Nuestra América
 Publicado por AiSUR
 Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020

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