Joseph Kabila presidente saliente y Felix Tshisekedi nuevo presidente
La República Democrática del Congo, la del coltán, diamantes, petróleo, minerales estratégicos, selvas tropicales, pero por sobre todas las cosas, con unos ochenta (80) millones de seres humanos, es noticia.
Hubo elecciones. Cuando hay elecciones en África, el mundo pareciera apostar a que va a ver violencia, desconocimiento, fraude. Es la imagen que sigue prevaleciendo de un continente de esperanzas que ya empezaron a realizarse.
La historia contemporánea de la RDC, se resume políticamente en: Cruel ocupación por el Reino Belga, independencia en 1960; magnicidio del Padre Fundador Patrice Lumumba a manos de los belgas y de la CIA; sangrienta tiranía del lacayo Mobutu Sese Seko; período nacionalista y de pacificación dirigido por los Kabila.
Mientras que la historia económica de la RDC está determinada por el interés de las potencias occidentales y sus corporaciones de hacerse con las riquezas naturales de un país que en términos relativos es el más rico del planeta. Lumumba fue asesinado para evitar que el nacionalismo congolés evitara el saqueo de las riquezas; las guerras por el coltán fueron auspiciadas y oxigenadas por las corporaciones multinacionales para evitar que la RDC desarrollara convenios de ganar- ganar con China. La estrategia occidental después de la salida de Mobutu fue la de mantener en continuo conflicto a la RDC y así evitar su desarrollo humano.
Ahora, las elecciones del 30 de diciembre han dado una sorpresa a Occidente que tenía posicionado a su candidato. Jugaron al marketing electoral; colocaron de candidato a un empresario, tal como han hecho en otras latitudes. Esperaban ganar o de lo contrario que lo hiciera el candidato de Kabila para cantar fraude y enturbiar al país. El partido de Kabila arrasó en las elecciones parlamentarias, pero perdió en las presidenciales.
Occidente quiere salir por completo de Josep Kabila. Sabe que el nuevo Presidente deberá conformar gobierno con un Primer Ministro de las filas del Partido de Kabila (Partido del Pueblo para la Reconstrucción y la Democracia) y mantener una relación de dialogo con un Parlamento vigilante de esta nueva etapa del país. Occidente, en cabeza de Francia y Bruselas jamás aceptará que el Congo de Lumumba sea plenamente soberano.


