Miriam Makeeba Mamma África
Miriam Makeba, quien nació el 4 de marzo de 1932 en Johannesburgo, ha pasado a la historia como una de las voces más influyentes del continente africano.
Aprovechó su privilegiada posición para alzar la voz contra las injusticias raciales que se daban en su país de origen Sudáfrica. Como ella misma llegó a decir: “He mantenido mi cultura, la música de mis orígenes, y gracias a ello me convertí en esta voz y esta imagen de África sin ser consciente de ello”.
Su música, políticamente incorrecta; y su activismo político, musicalmente intrépido, hicieron que esta artista sudafricana lograra un estilo irrepetible con creaciones como “Pata pata”.
El activismo político representó para Miriam Makeba su mayor momento de gloria, pero también fue su máxima condena. Gracias a los comentarios con los que unía una canción con otra durante sus recitales fue invitada a participar en el musical King Kong, lo que le abrió el panorama para figurar dentro de la nómina del controvertido documental Come Back Africa, un discurso audiovisual antiapartheid dirigido por el realizador estadounidense Leonel Rogosin, que causó revuelo a comienzos de la década del 60 durante su exhibición en el Festival de Cine de Venecia, Italia.
Conocida también como “Máma África”, su lucha contra la segregación racial hizo que fuese expulsada del país (por más de 30 años) y que su música llegase a ser incluso prohibida.
A partir de entonces su voz, ubicada por la crítica en ese rango particular entre lo dulce y lo agresivo, fue ovacionada. Sin embargo, cuando intentó regresar a su país para asistir al funeral de su padre, un reconocido chamán de la tribu Xhosa, supo que su pasaporte había sido revocado.
Comenzó así un largo exilio para Miriam Makeba, quien durante tres décadas tuvo que desplazarse entre Italia, Inglaterra, Estados Unidos y la República de Guinea. Su aparición ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1963, denunciando la política del apartheid suscitó aún más la indignación del gobierno sudafricano, que reaccionó prohibiendo sus grabaciones en el mercado libre.
Esas experiencias dolorosas no solo tuvo que padecerlas en su continente, su presentación en Viña del Mar, Chile, se recuerda como una de las mayores abucheadas emitidas por el monstruo de mil cabezas, en ese entonces conformado por fieles seguidores de Augusto Pinochet.
Antes de su presentación en América del Sur, la artista identificada como Mamá África hizo comentarios a favor de Salvador Allende. El público asistente se olvidó de sus logros como cantante y compositora, dejó a un lado su interpretación de temas tan célebres como Pata, pata, y pasó por encima de sus aportes al jazz como fundadora del colectivo The Skylarks, heredero de las sonoridades de la banda Manhattan Brothers, para centrarse en sus inclinaciones sociales y políticas.
Por fortuna, esas mismas ideologías le sirvieron para cantarle en sesiones privadas a John F. Kennedy; para establecer alianzas artísticas y sentimentales con el trompetista Hugh Masekela y con Harry Belafonte, el Hombre Calypso; y para hacer registros de corte internacional que se divulgaron sin freno por occidente.
Incluso, Miriam Makeba participó en la exitosa gira Graceland, al lado del cantautor norteamericano Paul Simon y del grupo vocal sudafricano Lady Smith Black Mambazo. Esta fusión entre los ritmos de la música negra con manifestaciones de Occidente, fue editada en formato de elepé en 1986, vendió más de 15 millones de ejemplares y ganó varios Premios Grammy, entre ellos el de la categoría del Álbum del Año, en 1987.
El 10 de noviembre de 2008, poco después de participar en un concierto en favor del escritor Roberto Saviano, quien fue amenazado por la mafia italiana, Miriam Makeba sufrió un paro cardíaco a los 76 años. Fue trasladada con urgencia a un hospital de Nápoles, pero su corazón dejó de latir horas después. Sus restos fueron repatriados a Sudáfrica, para recibir los honores que nunca le hicieron en vida. Su música, políticamente incorrecta, y su activismo político, musicalmente intrépido, han hecho que su estilo sea irrepetible. Por eso Miriam Makeba, Mamá África, sigue afinada.


