Foto por Daniel Silvo
Artistas africanos participan en una residencia creativa en Madrid. Son artistas, son jóvenes y son africanos. Pero Ntuli Phumulani, de Sudáfrica, Keli-Safia Maksud, de Tanzania, Yola Balanga, de Angola, e Hilaire Kuyangiko Balu, de República Democrática de Congo tienen otra cosa en común: los cuatro han pasado dos meses de 2019 en Madrid desarrollando y dando a conocer su obra artística.
¿De qué hablamos cuando hablamos de «arte africano»? Seguro que en bastantes ocasiones de arte tradicional africano; lo que sería congruente en estos tiempos en los que el mundo cultural debate sobre la conveniencia de desabastecer museos de herencia colonial y devolver las obras a sus legítimos dueños. Otras veces, con la mirada más corta y estereotipada, hablaríamos de esos objetos que simbolizan lo exótico, lo incontaminado, lo ancestral… Lo africano como decoración. Un souvenir. Una ficción, como poco, ignorante.





