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Cultura y deportes

Basura electonicaBasura electonicaSe calcula que 352.474 toneladas de residuos tóxicos salen cada año de la UE hacia países en desarrollo, un fraude que ha descubierto el informe internacional de BAN “Agujeros en la economía circular: Fugas de los residuos electrónicos en Europa” haciendo un seguimiento de la basura electrónica europea mediante la colocación de dispositivos GPS en algunos aparatos.

Pepe Larios, presidente de la fundación Equo, uno de los autores del informe, nos explica que "han colocado 314 dispositivos GPS en los 10 países de la Unión Europea que acumulan el 70% de los más de 10 millones de toneladas de basura electrónica que se generan en la UE". El seguimiento por GPS ha revelado que las tasas de exportación de basura electrónica europea “se desplazan constantemente de Oeste a Este y de Norte a Sur, alejándose de Europa hacia sus vecinos continentales en África, Europa del Este y Asia”. De entre todas las unidades desplegadas, se ha confirmado la exportación de 19 equipos (un 6%) fuera de los países de origen, la mitad de los cuales acabaron en países en desarrollo como Ghana, Hong Kong, Nigeria, Pakistán, Tanzania, Tailandia y Ucrania, con altas probabilidades de que se tratara de “exportaciones ilegales”, subraya el informe.

Este estudio revela también que el Reino unido es el país de la UE que más basura electrónica exporta, hasta 5 de los aparatos controlados, todos a países en desarrollo como Nigeria, Tanzania y Pakistán, seguido por Dinamarca e Irlanda (3 cada uno). Pero también realizaron exportaciones “posiblemente ilegales” Alemania, Italia, Polonia y España.

En el caso de España, el estudio se realizó entre el 22 de mayo y el 26 de mayo de 2017 con el despliegue de 45 unidades no funcionales de residuos electrónicos en las cinco principales ciudades españolas: Madrid, Bilbao, Barcelona, Valencia y Sevilla, tales como ordenadores, monitores e impresoras antiguos. Si bien el informe destaca la buena organización y limpieza del sistema de reciclaje español, especialmente en Madrid, Bilbao y Barcelona, se produjo la exportación de una pantalla LCD depositada en el Punto Limpio de Picassent, en Valencia, y trasladada luego a Lagos, Nigeria, "uno de los puntos negros donde van residuos de todo el mundo", según Lagos, mientras que otros aparatos fueron abandonados en arcenes o desmantelados para chatarra, cuenta el presidente de la Fundación Equo.

África fue, con mucho, la región del mundo más afectada por las exportaciones de residuos electrónicos de la UE. Este continente recibió 7 unidades exportadas (5 a Nigeria, 1 a Ghana y 1 a Tanzania) de equipos de seguimiento, el 64% de los envíos que salían de la UE.

Larios lamenta "la desagradable sorpresa" que ha supuesto el resultado del informe sobre la gestión de estos residuos en Europa, sabiendo que tiene "una directiva de residuos de aparatos electrónicos", que ha firmado el convenio de Basilea, "que tiene como objetivo básico que los residuos no salgan del país donde se producen para reciclarlos o gestionarlos, y aún menos que vayan con destino a países empobrecidos", y sobre todo porque Europa "tiene una legislación más restrictiva y más positiva ambientalmente" que EEUU, Canadá o Australia, donde ya se había hecho este estudio anteriormente.

A nivel global, el informe “Global E-waste” que elaboró hace dos años la Universidad de las Naciones Unidas, asegura que la humanidad generó 45 millones de toneladas de basura electrónica en 2016. El propio informe apunta a que esta cantidad de desechos equivale al peso de 4.500 torres Eiffel.

Naciones Unidas estima que, a este ritmo de producción y consumo, esta cifra de basura superará los 50 millones de toneladas en el año 2021. Hay un contraste muy marcado entre las áreas de nuestro planeta que más basura generan. El ranking está liderado por Estados Unidos y Canadá con 20 kilos de basura por habitante al año. Le sigue de cerca China (con 19 kilos) y la Unión Europea (con algo más de 17 kilos y medio). Por el contrario, los africanos tan solo producen de media 2 kilos de residuos al año. Según Naciones Unidas, casi un 80 por ciento de esta basura electrónica producida en 2016 quedó en paradero desconocido o no reportado.

Pepe Larios explica que "extrapolando los datos que tenemos, la fuga que se produce cada año de residuos europeos equivale a más de 16.000 containers, lo que sería una caravana de camiones que llegaría desde Córdoba hasta Madrid", y cree que "es habitual que en cualquier container que sale de España nos podamos encontrar residuos tóxicos y peligrosos que terminan en países empobrecidos de todo el mundo". Pese a los avances que se han hecho en España, asegura Larios, "todavía hay dificultades serias para que las empresas den información ambiental de lo que están haciendo".

El informe de BAN alerta además del enorme daño medioambiental de esta falta de reciclaje de los desechos electrónicos. Debido a la falta de una gestión adecuada de estos residuos en los países en desarrollo receptores, en los que por ejemplo se queman a cielo abierto esos aparatos, tanto la población como los cultivos se ven expuestos a una alta contaminación. Unos contaminantes que “incluyen metales pesados altamente tóxicos como el plomo, el cadmio y el mercurio” e hidrocarburos cancerígenos.

"Muchos de estos trabajos están hechos por niños pequeños, sin ningún tipo de garantía de que preservan su propia salud, lo cual es una vergüenza", subraya el director. "Estamos en un sistema económico que produce la barbaridad de unas 50 toneladas de residuos de todo tipo por habitante y año", recuerda, de los cuales una pequeña parte son estos residuos electrónicos que van en aumento en las sociedades avanzadas, por eso insiste en que "ante esto hay que poner veto y la directiva debe respetarse a rajatabla". Y teme que se pueda abrir la veda al incremento de la fuga de residuos sin responsabilidad que buscan los lobbys de las industrias electrónicas para reutilizar estos productos.


 Autores Pablo Moran, Javuer Bañuelos y Lucìa RIera

Tomado de cadenaser.com

Foto; Greenpeace

Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños

En Perú se observa un fenómeno peculiar; a diferencia de países  como Estados Unidos, donde se reconoce a los afrodescendientes como “negros” en sí mismos, existe autoidentificación y diferenciación entre los mismos afrodescendientes (afroamericanos y africanos, por ejemplo), en Perú pareciera ser que tenemos un chip que se transmite de generación en generación y que se expresa en la frase “todos somos mestizos” o como coloquialmente se dice aquí “el que no tiene de Inga, tiene de mandinga” haciendo referencia a que no existe una etnia pura, que no está bien que te identifiques con una porque tú eres el resultado de una mezcla de cultura y genética, que los peruanos  tenemos de todas las sangres y que, por ese hecho, no existe el racismo y no está bien hablar de ello porque todos somos iguales y, en teoría, tenemos el mismo trato.

Entonces, ¿qué significa ser negro en un país pluricultural como el Perú? Significa que cuando hablas con alguien y le mencionas que te identificas como afrodescendiente te encuentres con miradas asombradas e incluso indignadas acompañadas de comentarios como “pero tú no eres negra, no eres tan oscura”, “todos somos iguales, tenemos de todas las razas” o “¿Qué te hace pensar que eres afrodescendiente?” Y es que resulta curioso como todo el mundo me señala por mi cabello y mi color de piel, enquistándome en estereotipos como “debes bailar bien” o “cocinar muy bien”, es curioso cómo te reconocen diferente, pero no quieren reconocer la idea de la visibilidad de las etnias y la importancia de autoidentificarse para la generación de alternativas que reduzcan estas brechas raciales que se vienen arrastrando desde la época colonial.

En mi país resulta vergonzoso, incluso, identificarse como andino o negro porque aquí ser negro es malo, está mejor decir que eres mestizo porque eso implica que has “mejorado la raza”, implica negar de cierta forma tu fenotipo, implica invisibilizar costumbres, tradiciones y rituales que históricamente nos representan, pero que se fueron dejando atrás por encajar en el pensamiento de “todos tenemos de todos”, por lo que no está bien ser visible, no está bien sentir orgullo de tus raíces porque eso implica que desvalorices a la riqueza étnica que nos caracteriza; pero sobre todo, implica que el racismo entre peruanos étnicamente diversos siga existiendo y sigamos siendo invisibilizados con frases como “el que no tiene de Inga, tiene de Mandinga”.


Fuente: Afrofeminas - Yesenia Martinez Afrodescendiente, feminista y estudiante de psicología. Lima,  Perú 
Observatorio de Medios Del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños

Nam Poro A- Cuando el pez se pudre símbolo de la corrupción en el liderazgoNam Poro A- Cuando el pez se pudre símbolo de la corrupción en el liderazgo

Tradición y África son dos palabras que suelen estar vinculadas en el imaginario colectivo occidental. Las culturas tradicionales evocan a las raíces y la identidad de un pueblo, pero el mismo adjetivo a la vez constriñe la cultura en cuestión a un contexto determinado y a un tiempo remoto, lo que condiciona e impide una lectura profunda del grupo cultural. A continuación veremos a través del ejemplo de la simbología Adinkra, procedente de Ghana, cómo este tipo de mirada está vigente.

La simbología Adinkra es un sistema de escritura basada en el uso de pictogramas o ideogramas, es decir, un conjunto de símbolos que sintetizan diferentes concepciones de la realidad akan que se transmite, a la vez, a través de su tradición oral. Estos signos pueden ser figurativos o abstractos y aparecen estampados, grabados o forjados en diferentes formatos y soportes. Tradicionalmente los akan utilizan el textil Adinkra como un medio donde plasmar el complejo sistema codificado que en sus orígenes explicaba su visión del mundo.

Logotipo de la Universidad de Ghana con el símbolo Dwennimmen en el centroLogotipo de la Universidad de Ghana con el símbolo Dwennimmen en el centroActualmente los akan habitan en gran parte del sur de Ghana y una parte del sudeste de Costa de Marfil. Según G. F. Kojo Arthur, los akan usaban la ropa en tratados comerciales con pueblos del Sahel, Sáhara y pueblos africanos mediterráneos. Hasta que llegaron los europeos. Fue entonces cuando la simbología Adinkra comienza a categorizarse como manifestación o hecho cultural propio de la tradición africana, una idea de tradición que es fruto, según el curador y crítico de arte cubano Gerardo Mosquera, de la herencia colonial europea porque con esta se posicionó la cultura europea en el centro del imaginario colectivo global, lo que excluyó al resto de culturas precoloniales al exilio de un contexto aislado del resto del mundo al categorizarlas con etiquetas como tradicionales, antiguas o primitivas.

Pero la realidad es totalmente diferente. La simbología Adinkra es un ejemplo claro de manifestación cultural africana ligada a una determinada tradición, pero en coexistencia con otras comunidades oeste-africanas de las cuales incorporó técnicas, objetos y símbolos. Habitualmente la apropiación cultural por parte de una comunidad receptora se realiza según sus necesidades y/o intereses. De esa forma el hecho cultural se transforma y fluye con el tiempo y la circulación geográfica.

Con la independencia de la República de Ghana en 1957 nació la necesidad de forjar una identidad nacional para unificar los distintos pueblos que habitaban el país. El gobierno apropió la simbología Adrinka, entre otras manifestaciones culturales, como parte de la estética para construir la identidad ghanesa desde la africanidad en contraposición al colón europeo. Esta aplicación en los símbolos nacionales se puede apreciar, según G.F. Kojo Arthur, en objetos de consumo doméstico como sellos, monedas, etcétera, pero también en logotipos de instituciones nacionales y edificios públicos aún presentes en la actualidad.

Actualmente nos encontramos en la era de la globalización, pero la cultura occidental aún permanece en el centro. El avance tecnológico ha posibilitado la conexión global y permite la difusión de producciones culturales locales a la misma escala, por eso también nos encontramos en el período histórico con más riqueza y diversidad cultural. La principal problemática consiste en que el nuevo interés por las culturas no-occidentales no nace de una voluntad de situarlas en el mismo plano de las culturas de los centros. Esta voluntad condiciona a las culturas periféricas según lo que se espera desde el consumo de los centros.

En el mundo del arte estas desigualdades son fácilmente percibidas. El surgimiento de grandes muestras artísticas del continente como DAK’ART, la Bienal de Arte Africano Contemporáneo, refleja esa necesidad de crear un espacio dedicado al arte contemporáneo de artistas africanos debido a su poca presencia en las Bienales Internacionales de Arte Contemporáneo. Si no fijamos en la última Bienal de Venecia, de los 120 participantes solo seis proceden de algún país africano (dos de Marruecos y los demás de Nigeria, Argelia, Zambia y Mali) y de los 85 pabellones nacionales solo seis también son africanos (Angola, Egipto, Costa de Marfil, Kenia, Nigeria y Sudáfrica).

Veamos dos ejemplos de artistas contemporáneos africanaos que incorporan la simbología tradicional en sus narrativas visuales:

Atta Kwami

Pintor, curador e historiador de arte ghanés con cierto recorrido en varios países africanos, europeos y estadounidenses. Su obra se caracteriza por la combinación de colores y formas mediante diferentes técnicas y soportes. Se puede apreciar la referencia estética de las piezas de Kwami con la tradición textil Kente y la cultura visual ghanesa. El dialogo del artista con la tradición es el punto de partida hacia otros ritmos, estructuras y composiciones.

Owusu-Ankomah

Conocido por sus cuadros, donde hace entrever siluetas humanas en medio de un cosmos de símbolos diversos entre los que figuran los Adinkra como nexo que refuerza el vínculo entre el artista ghanés y la tradición de su país de origen.

La mutabilidad y transformación constante constituye parte de la naturaleza de cualquier cultura que existe. Negar esta cualidad fluida es perpetuar la falsa imagen de pureza de identidad. Es por ello que cabe reflexionar sobre mediante qué circuitos de poder circulan las representaciones artísticas y respetar las narraciones visuales de quienes se ven en desventaja.


 Fuente: Wiriko
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