
Las mujeres negras lograron avances en Brasil durante los últimos 10 años, como un mayor acceso a la educación superior, pero todavía hoy ese grupo enfrenta profundas desigualdades y una violencia que aumentó en 185 por ciento.
Así lo recoge el informe De la Marcha al Buen Vivir: una década de avances, desafíos y disputas por los derechos de las mujeres negras en Brasil, elaborado por Oxfam Brasil, Género y Número y el Observatorio de la Blancura, el cual analiza la evolución de las condiciones de vida de ese segmento poblacional de 2015 a 2025.
Entre los principales avances registrados por el estudio figura el acceso a la educación superior, pues su participación en las universidades públicas pasó del 15 al 22 por ciento entre 2010 y 2022, mientras el número de graduadas universitarias creció un 194 por ciento en ese período.
Sin embargo, el reporte señala que una mayor escolarización no eliminó las barreras estructurales, ya que las mujeres negras siguen concentradas en carreras como formación docente, enfermería y letras, mientras medicina, derecho e ingeniería continúan dominadas mayoritariamente por personas blancas.
La investigación, citada por el portal ICL Notícias, alerta además que los registros de violencia doméstica contra mujeres negras aumentaron un 185 por ciento entre 2014 y 2024, frente al 92 por ciento registrado entre mujeres blancas, y recoge que, en 2024, el 63,6 por ciento de las víctimas de feminicidio en el país fueron negras.
Tales desigualdades también persisten en el mercado laboral: entre 2015 y 2024 aumentó un 22 por ciento el número de mujeres negras que dejaron de buscar empleo para dedicarse al cuidado del hogar y la familia, mientras entre las mujeres blancas ese indicador disminuyó un nueve por ciento.
En salud, ellas representaron el 64 por ciento de las muertes maternas registradas en 2024, pese a la reducción general de esos fallecimientos en el país durante la última década.
También se identificaron avances en la representación política, como el hecho de que, de 2018 a 2022, la proporción de mujeres negras entre las legisladoras electas pasó del 17 al 31 por ciento; pero su tasa de éxito electoral continuó muy por debajo de la de los hombres blancos.
Las organizaciones responsables del informe señalaron que los progresos alcanzados responden a la movilización histórica de las mujeres negras, pero advierten sobre la persistencia de estructuras de desigualdad que requieren políticas públicas orientadas a la reparación, la justicia racial y la ampliación de derechos.
Fuente: Prensa Latína
Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020.


