La sonrisa venezolana
Venezuela, es un país hermoso, que ya es mucho decir. Las venezolanas y venezolanos, mujeres y hombres de especial comportamiento y una gentileza sin igual, somos cálidos, amorosos, respetuosos y sobre todo muy solidarios.
Al pueblo venezolano la solidaridad le viene en el paquete genético, está en sus adentros, en el alma de cada quien desde que nace. Cualquier antropólogo puede tratar de establecer conjeturas acerca de comportamientos sociales lineales, basados en postulados psicológicos, filosóficos, químicos y de cualquier otra índole, pero siempre se equivocará si parte de basamentos eurocentristas, porque la singularidad del pueblo venezolano es inherente a su existencia misma.
Es por esa condición que este pueblo supera todas las guerras, todos los contratiempos, todas las catástrofes; tiene esa virtud de mimetizarse y ante cualquier situación saca de ella lo positivo, posee una considerable capacidad humorística que raya en lo extremo. Hermanos de nuestro mismo continente se preguntan ¿cómo pueden la gente venezolana reírse de sus propias adversidades?
Y es en la sanación del alma, con la risa que todo cura, donde anida nuestro secreto, los espacios instalados en la masa encefálica de cada ser humano para desarrollar sentimientos como el odio, la ira o la envidia, en los venezolanos están seriamente ocupados por neuronas dispuestas a provocar la “cura de risa”, y si lo que nos afecta realmente nos arruga el ceño, vendrá una hermana o un hermano para recordarnos que somos venezolanos, haciendo un chiste con nuestra propia situación, que si bien no surte el efecto instantáneo, lo hará posteriormente con resultado retardado que puede a su vez ser acumulativo, esto es: ese chiste que de momento nos provocó risa, se reactivará en cualquier momento, nos perseguirá haciéndonos sonreír por tiempo indefinido.
Ancestralidad
Nuestros ancestros, antepasados de las etnias componentes de la venezolanidad, se fueron mezclando en nuestras pieles y cultura. La sangre aborigen, la de nuestros pueblos originarios, civilizaciones que habitaban estas tierras desde tiempos muy remotos; la sangre europea, la de aquellos que invadieron este lado del Planeta; y de forma muy especial la sangre africana, aportada por aquellos y aquellas traídas a este continente en condición de esclavizados por los europeos, se fueron mezclando y conformando la venezolanidad.
Hoy en día las personas nacidas en esta república nos autorreconocemos como venezolanas y venezolanos y entendemos nuestras particularidades como indígenas, blancos y blancas, morenos y morenas, negros y negras, afrodescendientes.
Si reunimos a los negros y negras, morenos y morenas, y afrodescendientes por la visibilidad de la afrodescendencia, sumamos un significativo 54% de la población venezolana, estimada para el año 2016 en 31.028.637 personas (Datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) a partir del Censo de Población y Vivienda 2011).
Va la risa
Pero, ¿de dónde proviene nuestra singular forma de ser?, esa es una gran pregunta que intentare responder sin mucho tino, advierto desde ya, me ubicaré en lo meramente étnico, y en la presencia porcentual de esta herencia en el país a través de los tiempos, desafiando con la imaginación la historia que ha podido escribirse.
Sin embargo no es sino hasta los años previos a la fecha del Censo 2011, que las organizaciones sociales con enfoque étnico afrodescendiente, tomaron iniciativas para conseguir que se tomara en cuenta la variable Afro en el mencionado censo, dando como resultado los datos demográficos que hoy conocemos.
Tomando en cuenta esto y adicionalmente recordando que todas las manifestaciones tradicionales y expresiones del saber popular venezolano, son casi en su totalidad de arraigo africano/afrodescendiente. Manifestaciones musicales, dancísticas, teatrales, artísticas están de una u otra manera, en mayor o menor grado, ligadas a la africanidad.
Lo intrínseco afro en el ser venezolano tiene mucho que ver con esa sonrisa identitaria que nos une.
El maestro Raúl Abzueta, guitarrista, autor y compositor, creador y fundador de diversas propuestas musicales, siempre con risa espléndida, dejó expresado en un tema musical que “va la risa en la mañana, cual mulata llena de paz, con su paso cadencioso, aunque el mundo sigue fatal, nadie sabe cuando vino..."


