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Opinión

El Paramilitarismo colombiano, expresión de asedio hacia Venezuela

 Las rutas del paramilitarismoLas rutas del paramilitarismo

La expansión paramilitar en territorio colombiano y en la frontera colombo-venezolana va unida, en su faceta político militar, a la instalación de las bases militares de EE.UU en Colombia y a los planes de penetración en Venezuela.

Desde las áreas bajo control militar y paramilitar en Colombia, se realizan proyecciones de control del territorio, control de la población y desestabilización del gobierno venezolano. El fenómeno se agudiza en tanto que, del lado del vecino país, los paramilitares, fomentados por el propio Estado Colombiano, han logrado objetivos ambiciosos desde el punto de vista económico, político, militar y social, que le facilitan su avance en las fronteras y dentro del territorio venezolano.

En Venezuela, el desarrollo de la estrategia paramilitar cuenta con varios años de acumulación de fuerza y poder. Se presenta ligada en una primera fase a los terratenientes, quienes contratan a estos grupos para asesinar a dirigentes campesinos que reclamaban el derecho a la tierra. Estas ejecuciones se han producido en los Estados Zulia, Apure, Táchira, Barinas, Mérida, Cojedes, Yaracuy, Carabobo, Dtto. Capital y Miranda.

Estos asesinatos comienzan en Venezuela a partir de la promulgación por parte del Presidente Hugo Chávez del Decreto 1546 de Reorganización de la Tenencia y Uso de las Tierras con Vocación Agrícola, decreto que tuvo Rango, Valor y Fuerza de Ley, el cual se aprobó con la Ley Habilitante en el año 2.001. Durante ese mismo año se registraron ciento veinte (120) asesinatos de campesinos en el país, la mayoría en la Zona Sur del Lago de Maracaibo. Denuncias de la Coordinadora Agraria Campesina Ezequiel Zamora (CANEZ) y de otras organizaciones campesinas del país, dan cuenta de  tres mil ciento catorce (3.114) ciudadanos del campo y dirigentes campesinos asesinados mediante la modalidad del sicariato, a los que no se le ha dado una respuesta policial y judicial contundente.   

La aparición y expansión del fenómeno de los asesinatos cuantiosos de delincuentes (maleantes, vagabundos, prostitutas, etc.) en barrios y sectores populosos de distintas ciudades del país, como San Cristóbal, Maracaibo, Mérida, Barinas y algunas ciudades del centro incluyendo Caracas, forma parte de la fase de “colonización, posicionamiento y profilaxis” para un posterior control de zonas donde se concentran grandes cantidades de personas. 

Estos tipos de acciones les facilitan a los grupos paramilitares su expansión  económica dentro de la población aplicando métodos como: extorsión, cobro de vacuna, financiación de actividades relacionadas al campo agrícola y pecuario y al sector de la construcción, generando percepciones, sentimientos y expectativas entre la gente, que van desde la sensación de ausencia absoluta del Estado, hasta la posibilidad de salir de las malas circunstancias económicas. Quien no suscriba algún tipo de orden, disposición o precepto de un determinado grupo del sector que realiza esas “loables tareas a favor de la comunidad”, se enfrenta a la disyuntiva de someterse o ser condenado a la muerte.  

En pocas palabras el asedio hacia Venezuela continúa y se intensifica sobre todo con los últimos acontecimientos acaecidos en la capital de la república el 4 de agosto del presente año. Las políticas de los gobiernos ultraderechistas colombianos  siguen el mismo guión; y no escapan con el nuevo gobierno del Presidente Iván Duque, ficha clave del expresidente  Álvaro Uribe Vélez, este último acusado por graves cargos por sucesos del narcotráfico y violaciones de los derechos humanos. El nuevo presidente ha sido tajante y duro con Venezuela, la llama narcodictadura, señala atropellos por parte del gobierno venezolano hacia los ciudadanos, manifiesta su afán de presionar al gobierno ejerciendo presión diplomática con los países de tendencia de derecha. Entre esos EE.UU, grupo de lima, entre otros. 

En definitiva el gobierno venezolano tiene que tomar sus precauciones, tomando  en consideración una cantidad de elementos para la defensa nacional en todos sus ámbitos; a) Asumir la región fronteriza como un teatro de operaciones dentro del cual se definan y establezcan zonas vitales y críticas, b) creación de una plataforma tecnológica comunicacional (Radio, Televisión, Prensa, Internet, telefonía celular y satelital) circunscrita al cordón fronterizo y con capacidad de proyección sobre toda la región, c)elaborar un plan que articule las acciones de las instituciones del Estado, el partido, las Misiones Sociales, los Consejos Comunales, las comunas, Ubch, Clap, La Fuerza Armada Nacional y las Milicias como un todo, para fortalecer la inteligencia social, e) Revisar y evaluar los proyectos socio productivos que promueve el Estado en las zonas fronterizas con el fin de garantizar que la población pueda sustentarse con facilidades de crédito y no abandone sus tierras, para que los paramilitares no ocupen estos espacios.   


Autor: Abraham Moreno
Observatorio de medios del Centro de Saberes Africanos,Americanos y Caribeños

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