El Medio Oriente en la geopolítica mundial

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Por: Afif Tajeldine*

El Medio Oriente es una zona de gran importancia en la geopolítica mundial, los países que lo conforman se encuentran en un punto donde confluyen tres continentes (África, Asia y Europa). La zona está comprendida por 19 países: Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Iraq, Irán, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Omán, Qatar, Sudán, Palestina, Siria, Yemen, Chipre, Egipto y Turquía.

Los mismos componen el 4% del territorio planetario, sin embargo en esos subsuelos yacen alrededor del 60% de los yacimientos de hidrocarburos de consumo masivo en el mundo, principalmente el petróleo. Además, la región conecta con el Mar Mediterráneo, el Mar Rojo, el Mar Caspio, el Golfo Pérsico y el Océano Índico, lo que resalta su excelente ubicación geoestratégica trascendental para el comercio marítimo mundial.

Ahora bien, esa región ha sido apetecida por los distintos imperios que han pretendido controlar la zona.

En 1916, cuando ese territorio formaba parte del Imperio Otomano, el Reino Unido, había prometido a los árabes, a través de un Acuerdo firmado el 10 de junio de ese año, un Estado propio, razón por la cual los mismos se lanzan a la guerra, y su contribución fue vital en la caída de los Otomanos. Para ese momento los árabes desconocían el acuerdo secreto firmado un mes atrás, denominado “El Acuerdo Sykes-Picot”, el conocido acuerdo entre Francia y el Reino Unido de repartición de todo el Imperio Otomano. De este modo los británicos tomaron el control de las costas del Mar Mediterráneo hasta el Rio Jordán, Jordania, Irak, y Palestina, y los franceses tomaron Turquía, Norte de Irak, Siria y el Líbano.

Los británicos no solo engañaron a los árabes, sino que un año más tarde publican la llamada “Declaración de Balfour” (2 de noviembre de 1917). En dicha declaración se anuncia el establecimiento de una nación para el pueblo judío en territorio palestino.

Las traiciones no borraron la semilla de la unidad que venía formándose en los países árabes, no solo los que 12 se encontraban en el Oriente Medio, sino que incluía a todos los del norte de África (Libia, Túnez, Marruecos, Sahara Occidental, Mauritania, Sudan, Yibuti, Somalia y Egipto). Lo cierto es que fue en 1913, en Francia, que se celebró el 1er Congreso Panárabe donde los pueblos árabes del Medio Oriente manifestaron sus aspiraciones de independencia del Imperio Otomano y formar una Nación Árabe.

Posteriormente el Panarabismo se fue constituyendo en una ideología política anticolonialista formada en el ámbito del nacionalismo árabe, impulsada con mayor empuje entre los años 60 y 70 con el liderazgo indiscutible de Gamal Abdel Nasser, Presidente de Egipto y líder panarabista. 

Para el escritor y lingüista estadounidense, Noam Chomsky, en un artículo publicado para la revista Diálogos, que titula “Los Estados Unidos y el Medio Oriente” afirma que la región del Medio Oriente representa una importancia enormemente estratégica y “los Estados Unidos se han encargado de mantener una posición dominante sobre el lugar, la región contiene las mayores y más baratas reservas de energía y cualquiera que domine ese espacio estará en posición de ejercer una influencia considerable en los asuntos mundiales”. Sin embargo, Chomsky aclara que el interés estadounidense no es exclusivamente el acceso al petróleo, sino que además controlar su producción y distribución, así como el flujo de los petrodólares.

Los primeros intereses económicos de EEUU en Medio Oriente se remontan a las décadas de 1920 y 1930 cuando se fundaron las primeras compañías petroleras en Irán. Pero también, la nación estadounidense fue impulsando una política que consistió, además de garantizarse el mercado del crudo, intervenía en los nacionalismos árabes que ligados a la Unión Soviética podían impedir su control petrolero. De igual modo apoyó en todos los sentidos el proyecto sionista en la zona para que ha servido de satélite y eje de desestabilización.

Así pues, Estados Unidos juntos a naciones europeas impulsaron la Resolución 181 de 1947 de las Naciones Unidas que otorgaba legitimidad a las fuerzas sionistas de constituir lo que declaró en 1948 un Estado para los judíos. A partir de ahí se inicia la historia de terror, exterminio y caos que hoy vive el pueblo palestino. 

Ahora bien, luego de la caída de la Unión Soviética, el bloque nacionalista en el Medio Oriente quedó desprovisto y Washington por su parte adoptó una política más agresiva para mantener su apoyo a la expansión israelí en Palestina, Líbano, Egipto, Jordania y Siria, y acabar con el bloque panarabista. Bloque en el que encontró gran resistencia y rechazo por parte de sus pueblos. Sin embargo, la unipolaridad estadounidense se hizo evidente con la toma de recursos, ataques, invasiones, desestabilizaciones, que poco a poco fue excusándose bajo el nombre formal de “intervención en pro de la seguridad colectiva y la lucha antiterrorista”.

Estados Unidos, considerando la importancia geoestratégica del Medio Oriente y sus intereses de control, hasta el día de hoy, ha establecido al menos 8 bases militares. Del total, seis (6) son bases aéreas y dos (2) son bases navales, entre ellas se encuentran la 5ta flota de Estados Unidos ubicada en Bahréin; en Qatar también encontramos la base área de “Al Ubeid” donde alberga más de 100 aviones y hay cerca de 13.000 militares estadounidenses. En Emiratos Árabes Unidos se encuentra una de las bases aéreas estadounidenses “Al Dhafra”, la cual es muy activa en el Golfo. Así mismo existen bases en Kuwait, Arabia Saudita e Irak. 

Pero no solo en la política de control militar y económico se ha centrado Estados Unidos en esa zona, sino que además usó y usa esas bases como centro de control para el proyecto de disolución definitiva del panarabismo con el presentado mapa en el año 2006 por Condolessa Rice, Secretaria de Estado de Estados Unidos, denominado “Nuevo Oriente Próximo”, que consistió en crear un campo de inestabilidad, de caos y de violencia que se extienda desde Líbano, Palestina y Siria a Irak, el Golfo Pérsico, Irán y las fronteras del Afganistán que mantiene la OTAN. En dicho proyecto también incluía la formación de nuevos Estados con la división de los existentes, todos basados en tendencias religiosas.

Dicha política pasó del Presidente de Estados Unidos, George Bush (hijo) a manos de Barack Obama, quien dio inicio a la zancada que se creía definitiva en contra de la Unidad Árabe y africana que venía reimpulsándose en esas regiones.

 Fue así como surge la Primavera Árabe. Un proyecto que a pesar de pintarse popular e incluso usó en su discurso demandas validas de los pueblos que reclamaban un cambio del sistema económico de explotación, tenía como objetivo continuar con el plan estadounidense y asegurarse el control de la zona. A finales de 2010 se inicia este proyecto en Túnez y Egipto como cortina de humo, para llegar en marzo de 2011 a Libia y Siria, pretendiendo extenderse luego a Irak y el Líbano.

En Libia, Estados Unidos encontró los objetivos, por cuanto aun existiendo un caos en la zona y división, los lobbys norteamericanos se sirven de ese país. Ahora bien, no ha sido lo mismo en Siria, que a pesar del envió de grupos terroristas (más de 300mil) para derrocar el Gobierno del Presidente sirio Bashar Al Assad, y la destrucción, así como las vidas perdidas, las fuerzas estadounidenses se han encontrado con la formación de un eje de resistencia sorprendente, en la que no sólo se contabilizaba al pueblo sirio, sino también los pueblos de Irán, Irak, Líbano, Yemen, entre otros, con la alianza de Rusia. 

Estados Unidos, contra estos países ha desplegado también sanciones, como las aplica con Venezuela y Cuba, dirigidas a afectar la vida y los intereses económicos de esas poblaciones

Reconocer la realidad de otras latitudes, y en este caso del Medio Oriente, nos permite comparar las estrategias que despliega Estados Unidos de desestabilización y de destrucción de los Estados para lograr, en medio del caos, un control sobre los recursos de las naciones.

En Venezuela, Estados Unidos intenta aplicar el mismo concepto macabro llevado en Siria y al Medio Oriente, de agresión, envío de mercenarios, de sanciones, de intento de control para, por último, convertirla en un Estado destruido y así tomar más fácilmente sus recursos.

 Tanto la resistencia del Medio Oriente (Siria, Irán, Irak, Líbano, Yemen), como Venezuela, Cuba, Nicaragua, China, Rusia, entre muchas naciones, forman parte del eje antiimperialista que defiende la soberanía e independencia de las naciones, por lo tanto esto nos debe convertir en importantes aliados para hacer frente a la agresión y amenaza de Estados Unidos y aliados.

El reciente intercambio comercial petrolero entre Irán y Venezuela demostró la claridad que maneja el Gobierno Bolivariano tanto en alianzas, como en estrategias para hacer frente a la amenaza que representa Estados Unidos. 

Por lo tanto, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) entendiendo dichas alianzas y en el marco de la lucha común en contra del imperialismo y en defensa de la paz e independencia de los pueblos, deberá desplegar relaciones, en todos los niveles, con nuestros aliados internacionales para hacer frente a la agresión que se cierne contra nuestros pueblos; porque en esa unidad, en la alianza con los distintos ejes de resistencia que se encuentran a nivel mundial es que podremos revertir la agresión del sistema capitalista fracasado y cruel que hoy representa Estados Unidos.


* Diplomático venezolano, ha sido embajador en Libia, Chad y Túnez.
** Medio Oirente: Nombre con el que es mencionado conmumente la zona del Asia Occidental

Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario 2020


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