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El primer ministro de Malí, Abdoulaye Maiga, hizo un llamamiento a los ciudadanos para que "no cedan al pánico" después de que los ataques coordinados de combatientes yihadistas y separatistas tuareg provocaran la caída de la estratégica ciudad norteña de Kidal y la muerte del ministro de Defensa del país.
Tras visitar a los heridos en Kati, Maiga advirtió que los atacantes pretendían "tomar el poder desmantelando las instituciones de la República".
En declaraciones a la emisora nacional ORTM, insistió en que Mali no se dejaría intimidar y afirmó que las fuerzas de seguridad estaban aprendiendo de la agresión para reforzar sus defensas.
Kidal asestó un duro golpe a la junta militar.
Grupos yihadistas y separatistas tuareg aliados capturaron Kidal tras dos días de intensos combates.
La pérdida de la ciudad, que durante mucho tiempo fue un símbolo de la resistencia del norte, supone un importante revés para el gobierno militar.
Las autoridades locales confirmaron que las tropas malienses y sus aliados rusos se retiraron cuando los combatientes del Frente de Liberación de Azawad (FLA) y del JNIM, vinculado a Al-Qaeda, tomaron el control.
El ministro de Defensa, Sadio Camara, murió el sábado en un atentado con coche bomba, y el líder de la junta militar, el general Assimi Goita, no ha aparecido en público desde que comenzaron los enfrentamientos, lo que alimenta la incertidumbre sobre la estabilidad del gobierno.
Ataques coordinados sacuden la región capitalina
La ofensiva del fin de semana tuvo como objetivo varios puntos estratégicos en los alrededores de Bamako y Kati.
Los residentes informaron haber visto convoyes militares saliendo de Kidal, mientras que el lunes por la noche se escucharon dos fuertes explosiones cerca del aeropuerto de Bamako. Aún no se ha confirmado la causa de las explosiones.
Calma tensa en bamako y kati
A pesar de la conmoción, las escuelas y oficinas reabrieron sus puertas en la capital el lunes.
Se levantaron los puestos de control en torno a los principales emplazamientos militares, aunque seguía habiendo soldados fuertemente armados a la vista.
En el aeropuerto de Bamako solo operaban aviones militares.
Una crisis que recuerda a la de 2012.
Según los analistas, los ataques representan el desafío más grave a la autoridad estatal de Malí desde la rebelión de 2012, que fue sofocada con la ayuda de la antigua potencia colonial, Francia, cuyas fuerzas se han retirado desde entonces del Sahel.
La coalición opositora de fuerzas para la República advirtió que Mali está "en peligro", argumentando que las promesas de estabilidad y seguridad de la junta se han visto socavadas por la magnitud del ataque del fin de semana.
Fuente: Reuters
Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020.


