
En materia climática y de desarrollo, África negoció compromisos, fijó objetivos, elaboró Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) y Planes Nacionales de Adaptación, pero sigue hoy rezagada en la implementación.
Así lo expresó el secretario ejecutivo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (ECA), Claver Gatete, al inaugurar la XIV Conferencia sobre Cambio Climático y Desarrollo en África, considera una oportunidad importante para el continente de influir en el rumbo de la acción climática mundial.
Refirió que el tema de la cita «De las promesas a la implementación» refleja un desafío que persiste durante demasiado tiempo. Para África, este desequilibrio resulta especialmente difícil de ignorar, aseveró.
Como en otras ocasiones, reiteró que el continente contribuye con menos del cuatro por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y aun así soporta algunas de las consecuencias más graves del cambio climático.
«Si bien esta sigue siendo una realidad lamentable para nuestro continente, no debemos permitir que reduzca la narrativa climática de África a una historia de victimización», alertó.
Destacó el enorme potencial africano en energías renovables, recursos minerales críticos, una población joven, mercados en expansión y la creciente capacidad tecnológica.
Por ello, continuó el secretario ejecutivo de la ECA, instó a seguir defendiendo la justicia climática y reclamar un mayor apoyo internacional.
De igual manera, a cómo aprovechar estos activos para el propio desarrollo y desempeñar un papel más activo en la definición de las normas, las inversiones y las soluciones que impulsan la acción climática mundial.
Al respecto, subrayó que la financiación sigue siendo uno de los mayores obstáculos para la implementación en toda África.
El continente necesita una cifra estimada de 277 mil millones de dólares anuales para implementar sus NDC de aquí a 2030, reveló. Sin embargo, alertó, los flujos actuales de financiación climática cubren apenas alrededor del 11 por ciento de esa necesidad.
«Para los países que ya lidian con elevados costos del servicio de la deuda y un espacio fiscal limitado, las condiciones de la financiación climática son de suma importancia. Una financiación que incremente una deuda insostenible no hará más que dificultar la implementación», acotó.
En esencia, reflexionó, esto significa que necesitamos una inversión que las naciones realmente puedan permitirse. Ello requiere un mayor acceso a subvenciones y recursos en condiciones concesionales, al tiempo que se crean las condiciones para movilizar mucho más capital privado destinado a inversiones climáticas.
Fuente: Prensa Latína
Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020


