Coronavirus: la religión puede ser una ayuda, pero también un riesgo

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La pandemia ha hecho que mucha gente se vuelque a su fe, pero algunos rituales han debido cambiar por razones sanitarias.

Beirut, Libano.  En tierra, el brote de coronavirus estaba destruyendo vidas, medios de subsistencia y normalidad. Parecía necesaria una bendición que abarcara toda la nación. Así que un sacerdote tomó vuelo en un pequeño avión, empuñando un recipiente sagrado de oro desde una cabina convertida en púlpito

Antes de su vuelo sobre El Líbano, un soldado en un puesto de control del aeropuerto le preguntó al reverendo Majdi Allawi si tenía un barbijo y gel antibacterial para manos.

“Jesús es mi protección”, dijo el padre Allawi, quien pertenece a la Iglesia Católica Maronita. “Él es mi antibacterial”.

El coronavirus ha cambiado la forma en que se llevan a cabo los servicios religiosos. Dando el Sagrado Sacramento en Costa de Marfil (Patrick Fort/Agence France-Presse — Getty Images).

El coronavirus ha cambiado la forma en que se llevan a cabo los servicios religiosos. Dando el Sagrado Sacramento en Costa de Marfil (Patrick Fort/Agence France-Presse — Getty Images).

La religión es el consuelo de primer recurso para miles de millones de personas que luchan contra una pandemia para la que los científicos, los presidentes y el mundo laico, hasta ahora, parecen tener pocas respuestas. Con una escasez tanto de gel antibxacterial como de liderazgo, el temor por el coronavirus ha acercado a los fieles del mundo aún más a la religión y el ritual.

Pero lo que es bueno para el alma no siempre puede ser bueno para el cuerpo.

Los creyentes de todo el mundo están en conflicto con las advertencias de las autoridades de salud pública de que las reuniones comunales, la piedra angular de tanta práctica religiosa, deben ser limitadas para combatir la propagación del virus. En algunos casos, el fervor religioso ha llevado a las personas a curas que no tienen fundamento en la ciencia; en otros, los ha llevado a lugares o ritos sagrados que podrían aumentar el riesgo de infección.

En Myanmar, un destacado monje budista anunció que una dosis de un limón y tres semillas de palma conferiría inmunidad. En Irán, se filmó a peregrinos lamiendo los santuarios musulmanes chiitas para repeler la infección. Y en Texas, el predicador Kenneth Copeland combinó el televangelismo con la telemedicina, transmitiéndose mientras afirmaba que podía curar a los creyentes a través de sus pantallas.

Un farmacéutico egipcio, Ahmed Shaban, de 31 años, viajó a Arabia Saudita este mes para hacer una peregrinación al lugar de nacimiento y la tumba del profeta Mahoma. Millones de musulmanes llenan los sitios cada año, muchos de ellos haciendo una pausa para besar la Kaaba, el santuario más sagrado del Islam.

“En tiempos de dificultades, temor o pánico piensas: ‘¿Cómo puede Dios hacernos esto?’ o corres hacia él en busca de protección y orientación, para que todo tenga sentido”, dijo Shaban.

El día que Shaban tenía programada su visita, el gobierno saudita suspendió indefinidamente todas las peregrinaciones a La Meca y Medina.

Pero el distanciamiento social puede dejar a los fieles sintiéndose distantes de Dios. ¿Cómo recibes el cuerpo y la sangre de Cristo cuando la copa de comunión puede ser un vector? ¿Cómo sientes la calidez de la oración comunitaria a la fría luz azul de un misa transmitida en vivo?

Muchas religiones se están adaptando a la nueva realidad. Las casas de culto están cerradas o vacías. El agua bendita es salpicada de botellas individuales en lugar de una fuente. La oración del viernes ha sido cancelada en todo el Medio Oriente. Muecines en Cisjordania y Kuwait exhortan a los fieles a evitar la mezquita y mejor orar en casa.

Pero en la ciudad siciliana de Palermo, el santuario montañés de Santa Rosalía, que se cree salvó a Palermo de una plaga en 1625, permanece abierto.

Segúnn las restricciones actuales del gobierno, los italianos no deben salir de casa, salvo en casos de emergencia. Pero el reverendo Gaetano Ceravolo, el principal encargado del santuario, dijo que alrededor de 40 peregrinos habían subido hasta el santuario recientemente, orando brevemente y muy separados entre sí.

En Israel, las tres principales religiones abrahámicas han buscado dar cabida a los fieles sin ponerlos en peligro.

La plaza del Muro de los Lamentos ha sido subdividida en áreas de oración más pequeñas para disuadir los grupos grandes, y las sinagogas celebraron servicios con quórums más pequeños. Las iglesias de Cisjordania fueron cerradas. En el Monte del Templo en Jerusalén, conocido por los musulmanes como el Santuario Noble, sólo se permitió a los musulmanes rezar afuera.

Internet ofreció una forma estéril de adorar desde casa. La misa del Papa se transmitió en vivo, igual que un rito con fuego para disipar el virus en el templo budista Kinpusen-ji en Japón. Las iglesias de Corea del Sur ofrecieron servicios exclusivamente en YouTube.

“Me entristece mucho que un lugar de oración y consuelo se haya convertido en un lugar de miedo”, dijo Kim Jeong-ja, de 58 años, un feligrés sin iglesia en Seúl. “Me pregunto cuánto durará esto. Orar online viendo YouTube no es como ir a tu iglesia el domingo”.

Algunos musulmanes egipcios expresaron su certeza en las redes sociales de que Dios estaba atacando a países no musulmanes al darles el virus, aparentemente desconociendo que Egipto ha registrado casi 200 casos y puede haber muchos más sin contar.

Algunos buscaron remedios terrenales inspirados por poderes superiores.

Recientemente apareció un video de activistas hindúes en India bebiendo orina de vaca para evitar el coronavirus. En el hospital del gobierno libanés donde se trata a pacientes infectados, una mujer llegó recientemente con una mezcla de agua bendita y tierra excavada en el mausoleo de San Charbel, venerado por los cristianos libaneses. Se decía que algunos cristianos estaban tomando soluciones similares como medida de precaución.

Los administradores del hospital hicieron pruebas a la tierra y, al encontrar que era poco probable que causara daño, consintieron a tenerlo para cualquier paciente que pudiera encontrarlo reconfortante.


Fuente
Tomado de Clarín.com The New York Times International Weekly
Autora:  Vivian Yee

Ilustración tomada de Pinterest.com

Publicado por AiSUR

 

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