
Desde que Omar al-Bashir fuese derrocado a mediados de abril, tras estar al frente de Sudán durante tres décadas, el país se ha visto sumido en una profunda crisis política, económica y social caracterizada por oleadas de protestas y la presencia de diversas fuerzas militares y de seguridad en las calles, lo que ha llevado a episodios violentos, así como arrestos y matanzas en masa.





