
Africa, alguna vez apodado el continente olvidado, está logrando, silenciosamente, grandes progresos en los últimos años y, si continúa por ese camino (que no está exento de desafíos y complejidades), puede convertirse en uno de los animadores del mundo emergente en las próximas décadas en base a su enorme (y creciente) población y la enorme brecha que aún tiene para crecer y modernizarse. Algunos, incluso, se animan a plantear que puede ser la China del Siglo XXI.









