
Por:Elson Concepción Pérez
El ALBA no sanciona, sino que brinda solidaridad. No ofrece lo que le sobra, sino que comparte lo que tiene. Por ello, su filosofía se puede considerar como la más humana, diametralmente opuesta a quienes ejercen el odio y el egoísmo como herramientas para imponer formas neocoloniales de existencia, cuyo basamento es un sistema enfermo y decadente, como lo constituye el actual neoliberalismo
No se trató de un convite para pedir más ayuda en armas para la guerra en Ucrania. Tampoco para buscar aliados que se sumen al festín de las sanciones contra Rusia. La Cumbre del ALBA que acogió La Habana el viernes último fue un encuentro para hablar de unidad, de solidaridad, de compromiso con los pueblos en la búsqueda de fórmulas para vencer los avatares de la pandemia y las medidas coercitivas impuestas por Estados Unidos y Europa contra algunos de nuestros países.





