
El 10 de mayo, un día después de la gran fiesta patria del pueblo ruso, el presidente Vladímir Putin declaró que deseaba tener "una conversación con EEUU" por distorsionar el papel de la URSS en la derrota de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Para la Casa Blanca, fue la nación estadounidense y Gran Bretaña quienes lograron la hazaña.





