
Fidel, la estrella más roja del mapa latinoamericano y caribeño, esa enorme figura que supo hacer de la Revolución una posibilidad no lejana y a la vez logró transmitir esperanzas para que otros y otras en cualquier rincón del mundo pudieran alzarse contra las injusticias. Ese gigantesco corazón sensible en el que han cabido todas las tristezas de los más necesitados y también las alegrías por las pequeñas y grandes victorias conquistadas.

La solicitud de Marruecos para recuperar su asiento en la Unión Africana (UA), trascendió finalizada la cumbre en Ruanda del organismo, cuyo propio origen anticolonial se contrapone al status de Rabat como última metrópolis colonial africana. Status que, pese al rechazo regional, no fue empleado por el bloque regional contra el país norafricano en 1984, cuando su gobierno se retiró por voluntad propia y dejó desde entonces con uno menos la lista de 55 Estados africanos que hoy debieran formar como miembros plenos.


